La deshidratación o secado constituye uno de los métodos de conservación que permite separar un líquido de un sólido. En general, se entiende por deshidratación la eliminación del agua contenida en un sólido por medio de aire caliente, tomando siempre en cuenta los mecanismos de transporte de materia así como la transmisión de calor.

Desde los tiempos más antiguos se ha venido empleando la deshidratación natural, método basado en el aprovechamiento del calor solar y del viento, que todavía se practica en la actualidad a pesar de los adelantos de la ciencia de la alimentación. El progreso que han tenido los métodos de deshidratación, son los que permiten hoy en día obtener productos deshidratados de excelentes condiciones tanto en calidad como en presentación y que son mucho mejor que los conseguidos por procedimientos primitivos.

Los procesos de deshidratación con aire caliente ofrecen muchas ventajas, pues el producto que para su secado se expone a la acción del sol, corre el riesgo de ser atacado por los insectos y contaminado por microorganismos que pueden ser causa de fermentaciones, la suciedad ocasionada por el polvo que acarrea el viento es otra grave desventaja para este método sin contar el perjuicio que en el producto pueden llegar a causar los animales, especialmente roedores y aves, así como también las lluvias.

El proceso de deshidratación D.N.A. lo efectúa principalmente con secadores de charolas ( tipo "batch") que utilizan aire caliente generado por resistencias eléctricas (mucho más limpio que el generado por quemadores de gas), el cual se pone en contacto directo con el producto a secar ajustando su temperatura hasta alcanzar la condición de estado estable.

El volumen, la velocidad y la temperatura del aire de secado varían de acuerdo con la humedad relativa, con la presión atmosférica y con la carga de agua del alimento, haciendo que los tiempos de secado fluctúen entre las 12 y 24 horas y dejando al producto deshidratado entre un 7.0% y un 3.0% de humedad final.

Al eliminar la mayor cantidad de agua contenida en un alimento, se bloquea el desarrollo de los microorganismos, prolongándose extraordinariamente su vida de anaquel. Otra ventaja que ofrece este proceso es la importante disminución del peso (entre 12 y 15 veces menos en promedio) y del volumen del producto, lo que reduce significativamente los costos de almacenamiento, manejo y transporte.

Los productos deshidratados son muy solicitados ya que son totalmente naturales, son ricas fuentes de fibra, no engordan, tienen también un valor nutritivo comparable con el producto fresco y pueden ser consumidos a cualquier hora. Algunas de sus vitaminas, en especial las hidrosolubles (vitamina C, B1, B2, B6, B12, etc.) se disminuye su contenido al someter el producto al calor, mientras que las liposolubles (vitamina A, D, E, etc.) permanecen casi inalterables, igualmente sucede con los minerales.

Las relaciones de rehidratación y velocidades de reconstitución varían según el alimento, su humedad final y su tamaño de partícula. Los productos deshidratados nunca regresan a su forma y tamaño original.

D.N.A. cuenta con tecnología propia desarrollada a través de la experiencia adquirida por sus directivos durante 20 años de trabajo dentro de diferentes ramas industriales, en especial dentro de la industria alimentaría y particularmente en la deshidratación de alimentos, lo que hacen se puedan ofrecer soluciones funcionales a sus clientes, aplicables a las necesidades de cada uno en particular.

D.N.A. ha formado alianzas con empresas deshidratadoras tanto nacionales como extranjeras que utilizan otros procesos de secado, a quienes se les envían nuestros desarrollos, formulaciones o materias primas para que sean procesadas y así ofrecer también a nuestros clientes; productos deshidratados por los métodos de liofilización, aspersión o por tambor.

Todos los productos D.N.A. están elaborados con materias primas de muy buena calidad, las cuales son sometidas a buenas prácticas de manufactura ( G.M.P.) con el objeto de acondicionar, desarrollar, producir y distribuir productos naturales deshidratados, para satisfacer necesidades de las industrias: alimentaría, de bebidas, farmacéutica, homeopática, naturista, restaurantera y veterinaria.

Para mantener la calidad de sus productos, D.N.A. se apoya en normas internacionales tales como las de la Comisión del Codex Alimentarius ( C.A.C.) y de la Organización Internacional de Normalización (I.S.O.); normas nacionales como las de la Dirección General de Normas ( D.G.N. - Secretaria de Economía) y la Secretaría de Salud ( SSA) (México) y de la Administración de Alimentos y Medicamentos ( F.D.A.- USA); y también de algunas compañías nacionales y transnacionales consumidoras de productos deshidratados.

También se cuenta con certificación Kosher bajo la supervisión de la Dirección de la Unión de las Autoridades Rabínicas de Maguén David y Mosdot Hatora de México.

Así mismo para el aseguramiento de la calidad de sus productos, D.N.A. se apoya técnica y científicamente en diferentes laboratorios de análisis químicos y microbiológicos, así como en institutos y compañías dedicadas al servicio de sanitización y así ofrecer a todos nuestros clientes un servicio integral.